La ansiedad es un término que se le ha dado al malestar emocional que va más allá de la simple preocupación por algo en la vida diaria, como problemas económicos, académicos, en el trabajo, la familia, entre otros. Todos en algún momento hemos sentido algún grado de ansiedad ante situaciones de estrés, pero si esta perdura por mucho tiempo y se intensifica, se podría clasificar como un trastorno mental. A continuación, algunos consejos para identificarla y afrontarla.

EDGAR TREVIÑO
PSIQUIATRA

 

Los trastornos mentales afectan a alrededor de 30% de la población en algún momento de su vida, siendo la ansiedad la más frecuente en los últimos 5 años (14.3 %), y la sexta causa de discapacidad laboral a nivel mundial.

 

¿Qué son los trastornos de ansiedad?

La ansiedad es cuando hay una respuesta desadaptativa física y mental de manera constante y desproporcionada ante situaciones de la vida, percibiéndolas generalmente como amenazantes.

Los trastornos de ansiedad son diversos cuadros sintomáticos, cuya principal característica es la presencia de molestias similares a la sensación de miedo, tales como: intranquilidad, desesperación, temor, preocupaciones excesivas y ansiedad; o una combinación entre ellos.

 

Tipos de ansiedad

La ansiedad patológica se puede manifestar en diferentes formas, que van desde la fobia que se hace presente como sensación de temor que se sabe absurdo pero incontrolable ante ciertos actos, ideas, objetos o situaciones, hasta la angustia importante con agitación del estado de ánimo para la persona. Su manejo puede variar, por esto se clasifican de acuerdo a las características principales de los síntomas como:

 

Fobia específica.
El desencadenante principal es un fuerte miedo irracional a un estímulo, por ejemplo, una situación, un objeto, un lugar o un insecto.

Fobia social.
La ansiedad se detona ante situaciones en público donde hay preocupación excesiva de que la persona pueda ser humillada u objeto de burla por las demás personas. Por ejemplo, exponer una clase, hablar en público, etc.

Trastorno de pánico.
Aún sin desencadenante, hay episodios esporádicos breves de 5 a 20 minutos, de intensa ansiedad, súbitos, inesperados y recurrentes, por ejemplo, palpitaciones, falta de aire, hormigueo en manos, sensación de que va a pasar algo muy grave en ese momento, etc.

Trastorno obsesivo compulsivo.
La persona llega a tener pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes que le generan malestar con ansiedad. Siente la necesidad de tener que suprimirlos, reconociendo que son excesivos e irracionales, y trata de calmarlos con rituales en busca de sentirse mejor. Sin embargo, la sensación de mejoría solo es parcial y pasajera. Un ejemplo es el lavado excesivo de manos por creer estar sucio o contaminado.

Trastorno de ansiedad generalizada.
La persona siente ansiedad y preocupación la mayoría del tiempo, no solo en situaciones potencialmente estresantes, presentando preocupación y nervios excesivos por más de 6 meses continuos, ante múltiples situaciones.

Trastorno de estrés postraumático. 
Aparecen síntomas por exposición a situaciones o algún evento traumático, donde existe peligro real para la vida o la integridad física, presentándose síntomas de reexperimentación de la situación.

 

¿Qué síntomas puedo presentar en la ansiedad?

Existen múltiples formas en las que se puede presentar la ansiedad, una de ellas es con síntomas somáticos, por ejemplo, palpitaciones, sudoración abundante, falta de aire, opresión en el pecho, sensación de hormigueo en cualquier parte del cuerpo, tensión muscular, cefalea, etc. También puede manifestarse con síntomas mentales y emocionales de intranquilidad, fatiga, problemas para la concentración, irritabilidad, e insomnio. Los síntomas son más persistentes e intensos que un mal día, afectando el desempeño de nuestras actividades diarias.

¿Cómo saber si la padezco?

La detección de síntomas ansiosos debe ser realizada por un profesional de la salud mental; sin embargo, independientemente de la atención médica, una forma de sospechar si estás pasando por un estado de ansiedad no adaptativa es mediante las siguientes 4 preguntas:

A LO LARGO DE SU VIDA, O DURANTE EL ÚLTIMO MES:

  1. ¿Te has llegado a sentir continuamente intranquilo(a), temeroso(a), nervioso(a) o preocupado(a)?
  2. ¿Has sentido una crisis de miedo o angustia, en la que de repente llegaste a presentir que te iba a dar un paro cardíaco, o que te ibas a volver “loco(a)”?
  3. ¿Existen situaciones o cosas que te generen mucho temor, tales como la oscuridad, las arañas, las alturas o alguna otra?
  4. ¿Has llegado a ser víctima de una situación traumática, como un asalto, un secuestro o un abuso, y que sólo recordarlo te vuelva a dar un miedo que te paralice?

Si respondiste afirmativamente a cualquiera de estas preguntas, ameritas una evaluación más detallada.

 

Cuándo acudir a consultar con el especialista en psiquiatría.

  • Cuando los episodios de ansiedad aumentan la frecuencia, intensidad o duración.
  • Si los síntomas generan malestar importante.
  • Si la afección o interferencia en otras áreas de la vida como escuela, trabajo, vida social, etc., es cada vez mayor.
  • Si presentas una situación o un estrés grave que afecte necesidades básicas como el sueño, el apetito o la actividad sexual.
  • Si has dejado de hacer cosas que antes solías, como alguna actividad manual, un deporte, salir con amigos, etc.
  • Cuando el psicólogo u otro médico lo aconseja.
  • Cuando las soluciones intentadas han resultado fallidas.

 

Tratamiento

El tratamiento de los trastornos de ansiedad incluye una serie de intervenciones y actividades que deben ser llevadas a cabo por personal de salud mental, como psicólogos clínicos o psiquiatras. Una de las tendencias actuales en la medicina moderna es incluir las preferencias del paciente en la toma de decisiones sobre su tratamiento.

Es importante saber que actualmente contamos con tratamientos muy seguros, como fármacos llamados ansiolíticos, los cuales se prescriben por médicos especialistas en psiquiatría, que bien indicados carecen de potencial adictivo. También destacan los nuevos antidepresivos que controlan la ansiedad por largo tiempo, pudiendo alcanzar su efecto después de 2 a 4 semanas de tratamiento, con tomas diarias del medicamento por alrededor de 9 meses a 1 año.

En los casos leves y algunos moderados, se ha demostrado que la psicoterapia brindada por psiquiatras con formación de psicoterapeutas y por psicólogos clínicos, es igual de efectiva que estos medicamentos. En la mayoría de los casos, se recomienda utilizar ambas opciones de tratamiento. Además, la implicación familiar puede ser especialmente útil para apoyar el tratamiento.

Es importante no suspender el tratamiento, a pesar de percibir mejoría, ya que existe un mayor riesgo de recaída por abandono temprano. De todas maneras, es fundamental siempre consultar dudas con el médico especialista o con el psicólogo tratante.

 

Recomendaciones para el manejo, control y prevención

La ansiedad, como gran parte de las enfermedades mentales, se puede detonar por el mal manejo del estrés cotidiano, por lo que es muy recomendable que consideres integrar a tu estilo de vida los siguientes 7 tips:

  1. Conéctate con tu entorno actual. Utiliza todos tus sentidos en cada actividad que realizas: cuando despiertas, cuando sales, cuando comes y antes de dormir.
  2. Relájate con la respiración 7-4-7. Utiliza este maravilloso método de realizar respiraciones profundas: inspira durante 7 segundos, retén el aire 4 segundos, y expulsa por otros 7 segundos durante 10 a 15 minutos, las veces que consideres necesario en tu día.
  3. Observa las situaciones que te generan estrés, así podrás estar listo para detectarlas y controlarlas a tiempo.
  4. Mantén una actitud positiva ante los problemas de la vida diaria. Enfrenta los problemas como una oportunidad de crecimiento personal y no como un final catastrófico de tu bienestar.
  5. Asume la realidad de la resolución de los problemas. Reconocer nuestros límites nos permitirá pensar más asertivamente y solicitar ayuda para resolverlos.
  6. Confía en ti. Revisa tus experiencias previas y la fortaleza que tuviste cuando se presentó un problema parecido o mayor al que te preocupa.
  7. Camina por lo menos 15 a 30 minutos diarios, escucha música y bebe suficiente agua. Las tres actividades, juntas o separadas, ayudan a calmar la ansiedad antes de que se presente con síntomas más graves.