¿Me convendrá ir? Tal vez sea peligrosa, mejor luego pregunto quién ya fue. ¡Error! La zona de confort está dentro de ti. Es un estado mental y las mejores cosas suceden fuera de ella.

FRANCES TRIGOS
MINDFULNESS Y NEURO COACH EMOCIONAL

 

¿Te sientes desmotivado? ¿Te cierras a nuevas ideas? ¿Dejas pasar oportunidades? ¿Eres rutinario? ¿Consideras que estás bien, pero al mismo tiempo sientes un vacío? Si te identificas con algunas de estas preguntas es posible que estés en tu zona de confort. Seguramente piensas en lo que te gustaría hacer o en cómo te gustaría ser, pero no tomas acción.

Te preguntas para qué, si así estás a gusto y te sientes seguro. Es cuando ya no te mueves de donde estás porque te da miedo que algo pueda pasar y mejor te quedas ahí. Esto se resume en miedo a lo desconocido.

Estamos en esta zona cuando posponemos, justificamos, y solo decimos: me gustaría tal o cual cosa, pero no haces nada al respecto para cambiar y lograr algún nuevo objetivo, cuando no arriesgas ya nada, y puede ser a nivel personal, en tu trabajo o en las relaciones con otras personas.

¿Y si me sale mal?, te preguntas. ¿Y si te sale bien?, te pregunto.

Hay frases comunes que nos repetimos cuando estamos dentro de la zona de confort: No puedo, yo no sé hacer eso, me gustaría pero es muy difícil, es que no me dejan, eso es imposible, no soy capaz.

 

¿Cómo podemos migrar?

Es necesario tener nuestra zona de confort, sin embargo, no salir de ella atrofia nuestro desarrollo personal. Por eso es bueno movernos de una zona a otra. ¿Cómo hacerlo? Puedes empezar por preguntarte cómo quieres que sea tu futuro, cómo te visualizas, qué cambios te convendría hacer.

ZONA DE CONFORT:

Tienes tus hábitos y tus rutinas, cosas conocidas y cómodas o no tan cómodas, pero es lo que conoces.

ZONA DE MIEDO:

Es en donde surgen todas las dudas y decides no actuar. Escucha tu corazón, ¡qué los demás no te desanimen! Te invito a cuestionarte qué es realmente lo que quieres y si deseas dejar de vivir en piloto automático.

ZONA DE APRENDIZAJE:

Entras en ella cuando te decidiste a realizar algún cambio y es donde amplías tu visión y conocimiento, enriqueces tus puntos de vista, modificas tus hábitos, empiezas a hacer pequeños cambios, asumes riesgos. Esto puede generar ansiedad y por eso hay quienes deciden quedarse en su zona de confort.

Experimentar un poco de estrés de vez en cuando es algo positivo porque nos mantiene vivos, nos fortalece y nos ayuda a crecer. Y hacer pequeños cambios es el gran inicio.

ZONA DE CRECIMIENTO:

Aquí aumentará la autoconfianza, mejorará tu autoconcepto, y tendrás mayor creatividad para afrontar nuevos retos.

Cree en ti y tómate unos minutos para visualizar cómo te sentirías logrando tus propósitos. Ten en cuenta que esos miedos que enfrentas son solo tus pensamientos.

 

¿Qué beneficios traerá?

El cambio es desarrollo y crecimiento: serás más productivo, aumentará tu creatividad, ganarás autoconfianza, ampliarás tus límites, te sentirás más vivo, adquirirás más experiencia, mejorarás la calidad de tu vida, desarrollarás tus potenciales. Ir venciendo tus miedos te dará mayor autoestima.

Cuando vayas saliendo de tu zona de confort es muy bueno sentir, detenerte a disfrutar estos pequeños cambios y nuevas sensaciones. Ten confianza en tus capacidades y objetivos. Sigue avanzando y poco a poco percibirás cómo las cosas fluyen. Para cuando te acuerdes, vas a estar ahí, volviendo a disfrutar esas sensaciones y reconociéndote.

Max De Pree, líder empresarial y escritor estadounidense, decía: “No podemos convertirnos en lo que queremos ser, permaneciendo como somos en la actualidad”.

 

ZONA DE CONFORT:
Lo seguro, lo conocido.
Lo cómodo, nuestra rutina.
Lo que conoces, te guste o no.

 

MIEDO:
Lo que piensas de cómo quieres estar, cómo te gustaría ser, etc., pero no haces nada al respecto, tus excusas, tu rollo mental de “sí quiero pero…”

 

APRENDIZAJE:
Te atreves a hacer algún cambio.
Tomas acciones.

 

CRECIMIENTO:
Empiezas a notar que los cambios que hiciste
fueron positivos y que sí podías.
Te gusta cómo te sientes y te pones metas.
Sigues tus propósitos con confianza.