¿Cigarro tradicional o electrónico? Un viejo conocido, y uno nuevo por conocer. La noticia es que ninguno de los dos es recomendado por los especialistas de la salud, mucho menos dentro del mundo de la odontología.

ROGELIO CORRAL LUNA
ODONTÓLOGO 

 

El cigarro tradicional es un “viejo conocido” dentro de la sociedad, amado por muchos y odiado por otros. Aunque pensemos que es una cuestión de gustos, es más una de salud, pues fumar es un factor de riesgo y produce cáncer. Este es un hecho científicamente comprobado.

Si bien el cigarrillo electrónico (vapeador) es una moda y la tendencia es presentarlo como la opción para aquellos que buscan dejar de fumar, es sabido que algunos que no fumaban antes, han empezado a vapear solo por la curiosidad que genera este dispositivo “nuevo por conocer”.

Justamente aquí comienza el problema: jóvenes que no tenían el hábito acuden a él por moda y por ser de fácil adquisición por internet o redes sociales, pues no se requiere demostrar la mayoría de edad.

Y sí, muchos desean descubrir la variedad de sabores y olores que contienen los líquidos, los cuales se queman y se convierten en aerosol, para luego ser expulsados en grandes cantidades de vapor.

¿Y qué pasa con aquellos que quieren dejar de fumar? El problema tampoco parece terminar cuando bastantes pacientes toman la opción del vapeador o cigarrillo electrónico, con la firme intención de dejar el cigarrillo tradicional de tabaco, ya que muchos de ellos usan ambos, creando una gran paradoja: ¡ahora no pueden dejar ninguno de los dos!.

Aunque los vapeadores no contienen alquitrán ni muchos otros productos químicos, los cuales producen cáncer, sí poseen nicotina (la cual puede ser regulada por el consumidor) y saborizantes, varios de ellos vegetales y otros quién sabe, porque no están regulados y algunos son de dudosa procedencia.

Como profesional de la salud en el área de la odontología, con más de 12 años de experiencia en hospitales públicos y privados de tiempo completo, catedrático de universidades, ex fumador social por 7 años y recientemente ex vapeador por 6 meses, puedo concluir que ninguno de los dos es bueno para nuestra salud oral.

El cigarrillo electrónico o vapeador es aún joven y no solo en el mercado, sino también en los campos de la investigación científica. Serán los años los que digan si realmente es una fuente confiable para reducir el hábito del tabaco, pero lo que sí es cierto es que su uso aumenta día a día y su venta no está totalmente regulada.

 

Impactos Cariogénicos

En ambos casos es importante considerar que el consumo de productos químicos luego de la combustión (en tabaco), y de sustancias saborizantes o colorantes posteriores a ser vaporizadas (con cigarrillos electrónicos), son altamente cariogénicos, esto es, contribuyen a la formación de caries.

Además, los tejidos blandos de la boca, que son el inicio del sistema respiratorio, así como los demás órganos implicados en este proceso, no están diseñados para el contacto con los irritantes o con grandes cantidades de productos de desecho en el vapor. A nivel oral, esto genera retracción de las encías, exponiendo las raíces de los dientes y causando problemas diversos en nuestra boca, como el sarro por un cambio en el pH y la formación de caries.

Bien dicen que es importante la opinión de un profesional de la salud, pero en este caso, viniendo de un ex consumidor del “viejo conocido” y del “nuevo por conocer”, tiene mayor peso. Aunque dejar de fumar es una decisión muy personal, espero que muchos, y particularmente las nuevas generaciones, puedan crear conciencia de los daños que ambos tipos de cigarrillo pudieran causar a mediano o largo plazo