Ante los retos demográficos, el déficit de profesionales médicos y la geografía de México, la telesalud es una estrategia innovadora para optimizar los recursos y mejorar el acceso a la atención de los pacientes.

ANDRÉS VALDIVIESO
EXPERTO EN INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 

El mundo, desde sus inicios, jamás había logrado avanzar tanto en la mejora de sus indicadores en general: las expectativas de vida, la penetración del internet, el acceso a la educación, entre muchos otros. Y no solo lo pienso yo, sino que existe información que lo avala, y para muestra, en el libro de Hans Rosling, “Fact Fullness”, se logra entender este fenómeno mucho mejor y con datos.

Si bien hemos avanzado muchísimo, los desafíos que se nos vienen por delante son bastante mayores de los que hemos logrado superar hasta hoy. Uno de esos es y será el aumento de edad en la población y sus impactos en la salud. Precisamente, el 12 de febrero de 2015, la revista Time dedicó su portada a este tema. Señala que los niños nacidos ese año podrían llegar a vivir hasta 142 años en el futuro. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) actualmente estima que para 2050, a nivel mundial, los adultos mayores serán 22% de la población.

Lo anterior impactará directamente a los sistemas de salud, que tendrán desafíos titánicos y requerirán de todos sus recursos actuales y futuros para poder enfrentarlos. Al analizar este escenario, consideremos los recursos en México: hay 2.2 médicos por cada 1,000 habitantes, siendo eso insuficiente contra 3.2 que recomienda la OCDE. Este indicador revela la falta de especialistas que, sumada a la carencia de otro tipo de personal de salud, dificulta la atención y el seguimiento constante de los pacientes. Todo esto nos lleva a diagnosticar un sistema en constante estrés, y podríamos asumir que en el mediano plazo se debería estresar aún más si los escenarios analizados se llegaran a cumplir.

Quiero volver al tema del inicio de este artículo. Vivimos en tiempos increíbles. Las noticias viajan y se publican en milisegundos; la música, las películas, los juegos, la comunicación y el conocimiento están siempre disponibles en nuestros teléfonos día a día. Esto ha sido posible gracias a la disrupción de las nuevas tecnologías, y a su crecimiento exponencial que constantemente nos da luz sobre cómo poder entregar nuevas herramientas y soluciones al panorama de la salud del siglo XXI.

En mi experiencia, el secreto para ayudar a un sistema de salud con estos nuevos desafíos será lograr globalizar el acceso a la atención médica de la misma manera como se ha logrado globalizar el acceso a noticias, música, pagos electrónicos, etc., impactando positivamente las vidas de miles de personas.

Pero antes, se deberá entender e internalizar cómo estas nuevas tecnologías en nuestro trabajo diario como médicos nos podrían potenciar de la misma manera en que las hemos incorporado a nuestra vida privada y nos ayudan a encontrar una dirección, o escoger una película o recordar de nuestras citas. Para ello creo que la telemedicina es y será una gran herramienta, inicialmente con la atención de pacientes y en un futuro cercano con las cirugías asistidas.

En México, dadas las características geográficas donde la distancia y las barreras de acceso son un factor crítico para la atención de los pacientes, la incorporación de estas tecnologías y de la comunicación se hace imprescindible. La telesalud representa una estrategia innovadora que permite optimizar el recurso humano especializado y mejorar el acceso a la atención de los pacientes, especialmente en aquellas poblaciones alejadas o que presentan un déficit de especialistas.

“La telemedicina es el intercambio de información médica entre dos actores que no están ubicados en el mismo espacio, que pueden ser Médico-Paciente, o Médico-Médico; a través de algún medio de comunicación electrónico, con el objeto de morar el estado de salud de un paciente, incluye una variedad cada vez mayor de aplicaciones y servicios que utilizan videoconferencias, correo electrónico, teléfono inteligentes, comunicaciones inalámbricas y otras formas de tecnología de telecomunicaciones.”

 

Hitos de la telesalud

1926. La literatura internacional reconoce el inicio de la telesalud.

1935. En Italia se describe la asistencia médica remota a la tripulación de navíos en mar, por medio del International Radio Medical Centre (CIRM).

1959. El Centro Médico de la Universidad de Nebraska da inicio al uso del circuito cerrado de televisión (CCTV) de dos vías para la enseñanza y el tratamiento en psiquiatría.

En los 60 la NASA comienza a realizar el seguimiento de los signos vitales a los astronautas en sus viajes espaciales.

En los 90 se producen los avances más significativos de su uso, ya que ocurre el desarrollo de la digitalización de la información, la integración de las redes de telecomunicación y los ordenadores mediante protocolos que permitieron la transmisión conjunta e integrada de sonido, imagen y datos a alta velocidad.

México no ha sido ajeno. En 2003 el doctor Gilberto Montiel, subdelegado del ISSSTE, fue pionero en utilizar modelos de atención por teleconsulta con sus pacientes en 40 unidades y con 16 especialidades médicas. Él está actualmente coordinando los centros ambulatorios en Nuevo León.

Chile es otro ejemplo, pues posee toda una red pública a través del proyecto del hospital digital.

La pregunta que nos debemos hacer, después de ver que la teleasistencia es una tecnología con casi 100 años de evolución, será: ¿cómo la podemos integrar a nuestro día a día para poder ayudar a globalizar el acceso en salud a una cantidad importante de pacientes que la necesitan? Una vez más, se requiere un nuevo mindset que integre un modelo de atención: hombre–máquina–pacientes.

CON DATOS DE: MEDICAL EXPENDITURES PANEL SURVEY AHRQ 2012