Ella es “La voz más saludable de México”, una comunicadora social especializada en temas de salud, con 16 años en radio y otros medios de comunicación. Ha tenido sus altas y bajas, pero, sobre todo, ha sabido luchar por sus sueños y uno de ellos es llevar mensajes a las familias mexicanas, en su afán de transformar posibles historias de enfermedad en salud, a la par de desarrollar sus negocios de rehabilitación. Es Licenciada en Medicina Física y Rehabilitación, con una maestría en Administración de Organizaciones de Salud, y bajo la lupa de la experiencia, ella nos habla sobre nuestra cultura, que dista mucho aún de la prevención, nuestros retos de salud como mexicanos, la equivocada mentalidad de “no nos pasará nada”, aunque también de la capacidad que tenemos para salir adelante.

 

¿Quién es Ethel Soriano?,
¿Cómo te describes a ti misma?

Soy una mujer luchona que ha sabido enfrentar sus dificultades y aprender de ellas. He sorteado muchos papeles en la vida y eso me ha dado la experiencia para hacer lo que hago y estar donde estoy. Una mujer con muchas ilusiones, con muchos sueños y con muchas ganas de dejar huella en el camino. Mamá de tres hijas de 25, 22 y 16: Sara, Tamara y Daniela; una hija preocupada por sus padres, a quienes apoyo incondicionalmente. Soy la hermana más pequeña de cuatro, una mujer que a lo largo de su camino supo encontrar su verdadera pasión que son los medios de comunicación en relación a la salud y el bienestar.

Tengo clínicas de terapia física y rehabilitación en la Ciudad de México, Puebla y San Miguel de Allende, con una visión de expansión y crecimiento. Soy una mujer con muchos sueños, con muchos deseos, muy amada, y muy amorosa, muy responsable, y comprometida con lo que hago y con quién lo hago… y con muchas ganas de seguir creciendo y aprender.

Soy una mujer que mantiene a sus hijas desde que me divorcié, al 100%, que quiere ser un gran ejemplo para que sepan que hay que luchar por sus sueños y que nada es imposible. Creo que estoy cosechando lo que he sembrado durante muchos años. He tenido mis altas y bajas, y las caídas han sido muy fuertes, pero nunca dejo de levantarme.

 

Después de tantos años dedicada a la comunicación en temas de salud, ¿qué tan sensibles somos los mexicanos al tema?

Los mexicanos no somos muy sensibles en el tema de la prevención, somos más de tratar de corregir después de padecer. No es una cultura que entienda la importancia de cuidarnos hoy para no pagar la factura mañana. Creo que después de 16 años he cambiado algunas historias y eso me enorgullece, me siento muy afortunada y honrada de tener esta oportunidad de dejarle a la gente un poco de lo que sé hacer, de poder dar y servir.

 

¿Cuáles son nuestros principales retos en estilo de vida y cultura, que interfieren en nuestra salud?

• Creemos que NO nos va a pasar algo, no tenemos esta cultura de la prevención y de checarnos siendo que la detección oportuna puede cambiar el rumbo de una enfermedad.

No entendemos la importancia de evitar el sobrepeso y la obesidad porque pensamos que es una cuestión estética, cuando es un problema de salud, y poco a poco se están viendo las secuelas de esta enfermedad en nuestra sociedad.

• No somos una sociedad que entiende la necesidad de activarse, el concepto de mejorar tu condición cardiovascular, mantener tu masa muscular y sentirte activo. No sabemos lo que son las endorfinas, estas hormonas que generamos y nos dan sensación de placer y bienestar.

• Antes fumaban más hombres que mujeres, pero ellas ahora están igualando el porcentaje. Aunque ya tenemos esta cultura de los espacios libres de humo, y ya no está tan “de moda” fumar, todavía falta muchísimo camino por andar. Nuestros adolescentes empiezan a fumar no por gusto sino por la presión de sus pares y la necesidad de pertenecer a su grupo, y eso los lleva a la adicción.

• Las mujeres debemos checarnos desde que somos adolescentes, que nos enseñen a conocer nuestro cuerpo y a tomar conciencia de cuando hay algo diferente. Algunas van al médico cuando empiezan su vida sexual, y la mayoría acuden por primera vez a una cita con el ginecólogo cuando están embarazadas.

• Los hombres piensan que nunca les va a pasar nada, que si les hacen un tacto rectal pierden su masculinidad… es un pensamiento machista y fuera de contexto, o puede ser falta de educación y cultura, y por eso encontramos a muchos con cáncer de próstata o testículo en etapas avanzadas y con pronósticos no muy favorecedores.

• Creo que en la mayoría de la población hay mucha ignorancia y desinformación porque no tienen el acceso a ella. Como cultura mexicana nos dejamos llevar muchísimo por los remedios y por lo que dice la del mercado, la suegra, la vecina, y perdemos mucho tiempo y recursos valiosos en el cuidado de nuestra salud.

• Tenemos una gran población con tendencia a la diabetes y creo que no estamos tomando en cuenta la cuestión endémica, lo habitual de esto en nuestra sociedad, ni siguiendo los cuidados adecuados para poder disminuir esta incidencia que está matando a tanta gente o los está dejando con secuelas muy importantes como insuficiencia renal, amputaciones o ceguera.

• Están el cáncer y la principal causa de muerte en el país: las enfermedades cardiovasculares. El síndrome metabólico es lo que está matando a esta sociedad.

 

Si fueras a darle 5 consejos a los mexicanos relacionados con salud y bienestar, ¿cuáles serían?

  1. No comas; nútrete. Muchas veces pensamos que solo comiendo cualquier cosa nos estamos nutriendo y no estamos entendiendo que somos lo que comemos. Tenemos que elegir bien lo que ingerimos porque nos da energía: nos da salud o enfermedad.
  2. Ejercítate, mantente activo.
  3. No empieces con ningún tipo de adicción. No solo hablo del tabaco, drogas, también el azúcar es de lo más adictivo que hay.
  4. Maneja tus pensamientos, ellos son tu realidad. Controlar el estrés es muy importante porque libera una hormona que se llama cortisol, que nos está causando muchísimos problemas.
  5. Realiza trabajo espiritual.
  6. Recuerda que prevenir es mucho más económico que tratar de reparar.

¿Cuál es tu perspectiva de esta crisis de salud mundial por el Coronavirus?, en tu opinión, ¿qué deberíamos de tener claro los mexicanos?

En mi opinión, no tenemos directriz en estos momentos y debemos de hacer caso a nuestra intuición porque gubernamentalmente estamos desprotegidos, tenemos que aprender de lo que está sucediendo en otros países y sus respuestas, ser solidarios. Hay que entender que te tienes que quedar en casa, no es momento de tomar las cosas a la ligera porque esto se va a poner peor. Debemos de confiar en nosotros, en que podemos salir de esta haciendo lo que nos toca e informarnos de fuentes oficiales. Lo que se está haciendo es para no colapsar los sistemas de salud que aquí son bastante deficientes. Mucha gente se va a salvar aunque esté infectada; los que más riesgo tienen son las personas mayores y quienes padecen enfermedades asociadas.

 

¿Qué consejos quisieras compartir?

Pues en esta época lo que comparto en todas mis redes es lávate las manos, no saludes de beso, no des abrazos, si vas a toser o estornudar, haz el estornudo de cortesía, con el ángulo interno del brazo, o con un pañuelo, deja el pañuelo en una bolsa de plástico y lo tiras a la basura. No podemos ser tan egoístas y tan soberbios de pensar que nada nos puede suceder, de que siempre le va a suceder al otro. Debemos pensar más en cuidarnos y en cuidar al que está a nuestro lado.

 

¿Hacia dónde se dirige Ethel Soriano?

En los medios de comunicación, quiero seguir posicionándome como líder de opinión en salud, continuar siendo “la voz más saludable de México” porque para mí es un compromiso acercar a los expertos de salud con los mexicanos que tanto necesitan esa información. Necesitamos mucho trabajo y muchos medios en donde podamos dirigir el mensaje para que llegue a más gente, y generarles el compromiso de cuidar su salud y su bienestar.

Estoy haciendo una multiplataforma para comunicar a más personas sobre salud y bienestar, estoy en radio, televisión y prensa, tengo el portal “Salud y bienestar total”, estoy con las redes sociales también, compartiendo información importante. En el otro ramo profesional de las clínicas, quiero tener un crecimiento exponencial para llevar la rehabilitación a todo el país, a todos los estratos sociales que tanto lo necesitan.

 

¿Cómo iniciaste en la comunicación?

Empecé hace 16 años; yo era jefa de rehabilitación del hospital ABC en la Ciudad de México. Era parte de una fundación del corazón, donde organizábamos carreras de 10 kilómetros para reunir fondos y hacer programas de prevención cardiovascular. Me invitaron a Grupo Imagen a promocionar una carrera y lo hice por varios años, hasta que se me dio la oportunidad de grabar una cápsula de salud y ahí estuve tocando la puerta por más de 4 años con mi cápsula en mano, hasta que se dio la oportunidad y la aproveché; lo hice sin saber bien el cómo y con miedo, pero lo superé y aprendí. Empecé con un programa grabado el 15 de febrero de 2004, estuve 7 meses todos los domingos de 11 a 12 de la mañana hasta que me dijeron: “vas en vivo todos los días”.

Yo ya daba conferencias y talleres a la comunidad médica por la fundación y tenía oportunidad de viajar a diferentes países y asistir a congresos muy importantes de prevención cardiovascular, y creo eso me dio las tablas, además de mi pasión, para poder llegar hasta el día de hoy.

¿Hacia dónde se dirige la innovación en salud en México?

Creo que en el sector público estamos extremadamente atrasados y estimo que van a pasar muchas décadas para llegar a donde debemos, a donde merecemos llegar como mexicanos. El sector privado pienso que dirige la innovación hacia la telemedicina para llegar a más gente con menos recursos, y también a los temas de prevención y diagnósticos oportunos.

 

Estemos tranquilos, vamos a pasar esto. No realicemos compras de pánico, seamos conscientes, hagamos lo que tenemos que hacer, quedarnos en casa, tener rutinas, levantarnos a la misma hora, bañarnos, vestirnos. Si tienes que ir a trabajar a algún lugar solo dirigirte ahí, siguiendo los protocolos de higiene y seguridad que están en todos los medios. Sé solidario, cuídate y cuida a los tuyos, regresa a casa y tranquilízate. Tenemos todo para salir adelante.

La importancia de la rehabilitación con terapia física

 

Probablemente te resulte familiar conocer sobre la aplicación de terapia física a los futbolistas que sufren una lesión o a las personas que se recuperan de una fractura o enfermedad. Pero lo que no sabías es que la fisioterapia no solo es necesaria en casos de gravedad evidente, sino que puede ayudar a elevar la calidad de vida al tratar malestares que son comunes, como el dolor recurrente en la espalda o el cuello.

JONATHAN GUTIÉRREZ GARCÍA
TERAPEUTA FÍSICO

 

La fisioterapia, también conocida como rehabilitación, es una especialidad relativamente nueva, cuyo principal enfoque es recuperar u optimizar las habilidades y destrezas perdidas después de un accidente traumático o una enfermedad. Al ser una especialidad de reciente reconocimiento, los beneficios no son muy conocidos, pero definitivamente producen un gran cambio en nuestra vida.

Es importante una correcta exploración y evaluación para identificar los problemas del paciente y los recursos disponibles, llegar a un correcto diagnóstico y determinar la intervención apropiada.

En el tratamiento o intervención se utilizan distintos métodos y técnicas para inducir cambios en la patología y el pronóstico. Con una nueva exploración, el terapeuta determina los cambios en el estado del paciente, y así modifica el tratamiento para la obtención de resultados positivos.

Sus beneficios

A lo largo de nuestra vida todos deberíamos acudir a terapia física por lo menos una vez al mes, debido a sus múltiples beneficios. Puede prevenir y, en algunos casos, eliminar completamente malestares que son muy comunes en nuestro día a día, como el frecuente dolor de espalda por una jornada laboral amplia, o el dolor en el cuello por una mala posición al dormir.

En el ámbito deportivo también es muy útil para atender esguinces, luxaciones, fracturas o torceduras, que son comunes. Además, la terapia física es una gran herramienta para recuperarse de un accidente cerebrovascular o una enfermedad que ataque al sistema musculoesquelético o al sistema nervioso.

Principales resultados obtenidos con la fisioterapia

  • Mayor movilidad articular
  • Un aumento en la flexibilidad
  • Aumento en la fuerza
  • Mayor equilibrio y destreza
  • Disminución del dolor
  • Disminución de la inflamación

Tipos de fisioterapia

La terapia física consiste en aplicar terapéuticamente agua, calor, electricidad, luz, sonido y agentes mecánicos, en conjunto con terapia manual, movimientos y ejercicios, para mejorar una condición patológica del sistema neuro osteomuscular —afectación del sistema nervioso, sistema muscular y sistema óseo —.

La fisioterapia puede ser neurológica, pediátrica, deportiva, geriátrica y traumatológica, entre otros tipos.

  • Lesiones tratadas con más frecuencia mediante la terapia física
  • Lesiones musculares por sobrecarga.
  • Problemas en la columna vertebral.
  • Lesiones en articulaciones.
  • Lesiones sobre tejido nervioso (compresión sobre los nervios).
  • Lesiones tendinosas (rupturas o inflamación de tendones).
  • Lesiones ligamentosas (una distención o ruptura del ligamento).
  • Lumbalgia y cervicalgia (dolor en la zona lumbar —espalda baja —, y cuello).

 

Varias técnicas

La masoterapia, que implica realizar presión sobre los tejidos blandos —músculos, fascia, tendones, vasos sanguíneos, grasa—, produce respuestas fisiológicas circulatorias como el aumento de la circulación sanguínea, facilita el retorno venoso —flujo sanguíneo — y aumenta los niveles de oxígeno. También permite la relajación muscular y una disminución o eliminación de adherencias —cicatrices—.

 

El vendaje neuromuscular o kinesiotaping ayuda a disminuir la tensión de la musculatura, reducir el dolor, estabilizar las articulaciones, bajar la inflamación produciendo un efecto de drenaje linfático —ayuda a movilizar los líquidos, para favorecer a la eliminación de sustancias de desecho— y mejorar la circulación sanguínea.

 

La cinesiterapia es el tratamiento que se realiza mediante el movimiento, y puede ser pasiva o activa. La pasiva es cuando el paciente no participa al realizar el movimiento; se utiliza para estimular los tejidos afectados y así anticipar la realización voluntaria, y ayuda a aumentar la amplitud del movimiento. Mientras que la activa es la que el paciente hace por sí solo, y se divide en varias partes.

 

Acude siempre con profesionales de la salud para obtener el diagnóstico correcto y recibir el tratamiento adecuado para ti.

¿Has experimentado ansiedad, tristeza, enojo, angustia, desesperación o culpa en esta cuarentena? La pandemia no solo ha tenido repercusiones sanitarias. También ha impactado emocionalmente y ha ocasionado todo tipo de crisis y pérdidas a millones de personas. La buena noticia es que existen caminos para salir fortalecido de lo que nos ha tocado vivir.

DAVID MONTALVO
TANATÓLOGO Y COACH DE CAMBIO 

 

“La incertidumbre causa dolor. Asombrosamente, en algunos casos incluso más dolor que la muerte”.- Tim Hurson

Abrazos pendientes, encuentros por agendar, pláticas sin concluir, miradas que se extrañan, presencias que hacen falta… tanto que se empiezan a valorar.

La pandemia del Coronavirus no sólo ha ocasionado miles de pérdidas humanas, sino que también nos ha traído altísimos costos emocionales: algunos están luchando por su vida por esta enfermedad, médicos y profesionales de la salud que se han convertido en el nuevo ejército de esta batalla, y por supuesto, todos aquellos que se han quedado en casa, en aislamiento, para evitar más contagios.

Estamos viviendo pérdidas de empleo, rupturas de pareja, quiebres económicos, expectativas no cumplidas, viajes postergados, ajustes laborales, conflictos familiares, cambios de estilo de vida. Y como tanatólogo, son temas que escucho frecuentemente en sesiones de acompañamiento. Pero ahora, nos estamos enfrentando a un tema global, que está permeado en el ambiente del día a día.

David Kessler, uno de los mayores expertos en los aspectos médicos, psicológicos y emocionales del duelo y la pérdida fue entrevistado para Harvard Business Review y al respecto comenta:

“Estamos sintiendo diferentes duelos. Sentimos que el mundo ha cambiado, y lo ha hecho. Sabemos que esto es temporal, pero no se siente así, y nos damos cuenta de que las cosas serán diferentes. Así como ir al aeropuerto siempre será diferente de como era antes del 11 de septiembre, las cosas cambiarán y este es el punto en el que ya cambiaron. La pérdida de la normalidad, el miedo al costo económico, la pérdida de conexión. Esto nos está afectando y estamos afligidos colectivamente. No estamos acostumbrados a este tipo de pena colectiva en el aire”.

Estamos frente a un gran reto. No nos podemos limitar a resolver cada uno nuestros asuntos emocionales pendientes con trabajo interior. Hoy por hoy, además de eso, estamos llamados a la búsqueda y obtención de las competencias necesarias y resilientes para lidiar con el aire todavía contaminado de desesperanza, entre quienes están en medio de alguna pérdida emocional significativa.

Una crisis es un evento brusco, inesperado e inevitable que trastoca la realidad de quien la vive y que le obliga a realizar ajustes. Las crisis son como ciertas visitas que llegan sin avisar, que nadie invitó. Y lo peor: muchas veces no encuentras la forma para sacarlas de tu casa. Pero no las podemos minimizar ni maximizar. Hay que enfrentarlas, sí; analizarlas también. Vivirlas al máximo, por supuesto.

Definitivamente, creo que una crisis es la excusa perfecta para hacer cambios en la vida, y esta pandemia puede ser el pretexto que tanto buscábamos, consciente o inconscientemente. Debemos enfocarnos justo en estos cambios, desde una perspectiva más sana y resiliente.

 

¿Qué podemos hacer para salir bien librados e incluso estar mucho mejor que antes?

Actitud positiva: No me refiero a un tema de superación personal, sino a que cultives lo que te ayude a crecer. Tu cara de perro bulldog recién regañado y de pocos amigos no ayuda mucho en este proceso. Hay que buscar motivos para sonreír, para mantener el ánimo a tope. No se trata de fabricar esta actitud artificialmente, sino más bien de afrontar la vida con disparadores positivos. ¿Qué tal ver tu película favorita, pintar, escribir? ¿Por qué no pasar una tarde con amigos, aunque sea de forma virtual, o inspirarte con un buen libro?

Red de apoyo: Tu círculo más cercano es tu mejor aliado para este tipo de momentos de adversidad. Sé que es muy natural un distanciamiento emocional en situaciones de crisis o de pérdida, pero no dejes de frecuentar o de pedir apoyo a esas contadas personas que son incondicionales para ti, y que muchas veces solo están a una llamada o a un mensaje de distancia.

Ayuda profesional: Tanto la terapia psicológica o el acompañamiento emocional deberán de estar, sí o sí, como nuestra prioridad en estos momentos. Desde luego, asegúrate de estar en manos de un especialista. Sé constante y humilde para recibir la ayuda; el ego no suma en tiempos de crisis. Y nunca está de más llevar un diario en donde escribas cómo vas experimentando el proceso, es muy terapéutico.

Recursos internos: Seguramente tienes muchas fortalezas y habilidades. En las caídas es cuando más conviene sacarlas. Dale un vistazo a todo lo que te ha servido en el pasado para salir del atolladero y, seguramente, algo de eso podrás replicar ahora.

Compasión por ti mismo: Trátate con cariño. No te juzgues ni te culpes. Más bien, acepta tu vulnerabilidad y reconoce tu fragilidad. Mímate, consiéntete, claro, sin permanecer inmóvil. Pero no te flageles, ya con lo que está sucediendo es más que suficiente como para seguirse castigando.

Fe: Hay situaciones que humanamente nos sobrepasan. Tomarnos de la mano de Dios, viviendo una espiritualidad profunda y a la vez práctica, más allá de tus creencias religiosas, siempre ayudará a que el dolor de nuestras caídas sea mucho más suave e incluso tenga más significado.

Recuerda que esto es un proceso y como tal, no hay tiempos perfectos. Ve sin prisa, pero sin pausa; quédate con los aprendizajes, haz lo que te toca, asume tus cambios. Emprende nuevas acciones y te toparás con una versión más fortalecida de ti.

Estoy seguro de que después de esta crisis, te levantas porque te levantas. Todo va a estar bien.

“El hombre se descubre cuando se mide contra un obstáculo”.- Antoine de Saint-Exupéry

¡Es momento de quedarnos en casa! Pero eso no significa que debamos descuidar nuestra alimentación.

Ahora más que nunca es necesario saber qué alimentos podemos incluir a nuestra dieta habitual que nos permitan salir lo menos posible a los supermercados, pero a la vez que con ellos podamos cubrir nuestros requerimientos de nutrientes para mantener el cuerpo sano y nuestro sistema inmunológico fuerte.

FERNANDA CAMACHO
NUTRIÓLOGA CLÍNICA, EDUCADORA EN DIABETES

Te comparto una lista de alimentos básicos:

• Frutas y verduras congeladas: fresas, frambuesas, zarzamoras, durazno, piña, espinacas, ejotes, brócoli, coles de Bruselas, mix de verduras
(zanahoria, brócoli, champiñones, coliflor). Con estos alimentos podrás preparar licuados, verduras al vapor y caldos. La fruta se puede congelar hasta por 4 meses, un poco menos que la verdura y las proteínas.

• Carnes congeladas: carne de res magra, ya sea en milanesas o molida, pollo, pescado, pavo. Los productos de origen animal congelados pueden durar hasta seis meses.

• Productos lácteos fermentados como el yogurt y el queso maduro, ya que son los que se conservan más tiempo en refrigeración.

• Leguminosas: frijoles, lentejas y garbanzos. Este grupo de alimentos tiene un alto aporte de hierro, el cual permite que la vitamina C se pueda absorber mejor.

• Frutos secos sin sal: nueces, almendras, cacahuate natural, pistache. Son alimentos muy energéticos que aportan grandes cantidades de vitamina E, esencial para el funcionamiento del sistema inmunológico.

• Claras de huevo pasteurizadas (las encuentras también en tetra pack).

• Cereales: arroz, pasta integral, tortilla, tostada, pan multigrano, avena.

• Alimentos enlatados como atún, salmón y sardinas son una buena fuente de proteína animal no perecedera.

• Agua purificada.

 

Planea tus comidas semanales y evita compras de pánico.

Los virus han acompañado a la humanidad desde siempre…, pero ¿qué son los virus? Son partículas de material genético (ADN y ARN) que no tienen los elementos para decir que están vivos, pero pueden replicarse a partir de este material genético y son obligadamente intracelulares, es decir, son fácilmente destruidos fuera de las células la mayor parte de las veces. Una familia de estos virus, los coronavirus, cobran relevancia en las dos últimas décadas por haber producido dos pandemias: la de SARS (Severe Acute Respiratory Syndrome) y la de MERS (Middle East Respiratory Syndrome), ambas asociadas a problemas respiratorios como la neumonía rápidamente mortal.

SALVADOR COMPAÑ
PEDIATRA

 

En diciembre de 2019 fue reconocido un brote de neumonía en la Ciudad de Whuan, China, que compartía muchas características: presencia de los enfermos en el mercado de animales vivos y exóticos de la Ciudad y la aparición de enfermedad respiratoria severa que conducía a la insuficiencia respiratoria y en algunos casos, a la muerte. Se aisló un coronavirus desconocido hasta ese momento como el agente causal. El brote rápidamente se extendió a las áreas aledañas y pronto aparecieron casos en países cercanos.

Esta enfermedad ahora conocida oficialmente como COVID-19 rápidamente se extendió a muchos países europeos y finalmente alcanzó a América.

El virus fue aislado de los animales vendidos en el mencionado mercado produciendo una zoonosis (enfermedad transmitida al ser humano por animales). Semanas después se probó la transmisión de humano a humano dando inicio la pandemia que padecemos.

La enfermedad en sí se caracteriza por fiebre, tos seca, dificultad para respirar, cansancio importante, dolor de cabeza; esto se parece a la influenza y a otras virosis. Aunque también hay casos que pasan desapercibidos o se comportan como un resfriado común, que afortunadamente son la mayoría.

La COVID-19 se transmite por secreciones nasales lanzadas al toser o estornudar o por fómites (objetos contaminados con las manos generalmente). Tiene un periodo de incubación entre 5 y 12 días.

Al momento no hay medicamentos específicos, ni prevención por vacunación, por eso es muy recomendable acudir al médico cuando se tenga duda.

Los grupos más vulnerables son aquellos que tienen una enfermedad intercurrente que debilite el sistema inmunológico, como el diabético, ancianos, pacientes en tratamiento por cáncer, entre otros.

Como medidas preventivas se recomienda no viajar a países donde ya se reportaron casos, lavado frecuente de manos y uso de gel de alcohol con más de 70% de concentración, evitar aglomeraciones, tapar la boca y nariz al estornudar o toser. Si seguimos estas medidas y las recomendaciones de las autoridades sanitarias estaremos evitando una enfermedad en nosotros y la diseminación. La situación es seria.

 

¡Que no se te pase!

Información relevante a finales de marzo.

 

1. LAVARSE LAS MANOS con mucha frecuencia, especialmente al llegar a la casa o al trabajo antes que todo. Agua y jabón es la primera opción para eliminar el virus y si no se tiene, también puede usarse el alcohol en gel.

2. EVITAR CONTAGIOS. La principal forma se cree que son las gotitas de saliva que lanzas por la boca o la nariz, al hablar, toser o estornudar por lo que se recomienda una distancia de al menos 2 metros al interactuar con alguien.

3. DESINFECTAR SUPERFICIES. Investigaciones demuestran que el nuevo coronavirus puede sobrevivir hasta 3 días en superficies de plástico o metal por lo que se recomienda limpiar con desinfectante aquellas que pudieran haber estado expuestas al virus. En cartón, papel y superficies porosas se estima que permanece 24 horas. Tómalo en cuenta para desinfectar chapas de puertas, en el manejo de empaques y compras de alimentos. Recuerda no meter los zapatos a casa, cambiarte la ropa si estás llegando, lavar piel expuesta o bañarte.

4. AISLAR A GRUPOS DE RIESGO. Personas mayores y quienes padecen diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedades respiratorias o crónicas, fumadores, embarazadas. Quienes tengan síntomas y pudieran estar contagiados también deben estar aislados del resto de la familia, de ser posible usar otro baño y tener sus propios cubiertos.

5. INCREMENTAR PRECAUCIONES SI HAY MENORES DE 5 AÑOS. Tienen mayor riesgo de enfermedad, aunque bajo riesgo de mortalidad.

6. ALERTA A JÓVENES. Aunque el virus afecta principalmente a personas mayores y con condiciones especiales, también ha habido personas menores a 50 años y jóvenes sanos que requieren de hospitalización.

7. MASCARILLA. Se requiere su uso para quienes podrían estar infectados. Para el resto, cualquier prenda que se utilice en la cara evitará que nos toquemos y así reducirá el riesgo de contagio, pero estas prendas deben lavarse diario, no tocarse y tratarse como superficies expuestas.

8. EL CONFINAMIENTO es vital para evitarla propagación del virus y puede ser prolongado.

9. SIGUE las indicaciones del Gobierno estatal y federal en cuanto a precauciones y cuarentenas.

 

* Consulta fuentes de información serias y oficiales. TOMA TODAS LAS PRECAUCIONES

¡Necesitas la proteína de la carne! Las ensaladas son para las mujeres. ¿Cuántas veces hemos escuchado estas frases? El documental “The Game Changers”, o Cambio Radical, en español, desafía estas creencias al presentar a deportistas que, con una alimentación vegetariana, incrementaron su rendimiento llegando a ser campeones mundiales.

 

James Wilks, instructor de combate y campeón de The Ultimate Fighter, tras sufrir una lesión de rodilla, se da a la tarea de investigar cómo podría el cuerpo humano acelerar su recuperación mediante la alimentación, para luego plantear conclusiones sobre la proteína, la fuerza y la nutrición ideal.

Y empieza por la historia, investigando la alimentación que llevaban los gladiadores romanos. Especialistas en Austria, luego del hallazgo y análisis de huesos de 68 gladiadores, concluyeron que eran vegetarianos.

Además, Wilks investiga el presente y comparte las experiencias de deportistas de alto rendimiento, hombres y mujeres que decidieron dejar el consumo de carne y productos de origen animal. Las disciplinas son variadas e incluyen fisicoculturismo y fuerza bruta.

Se presentan casos como la ciclista Dotsie Bausch, quien a sus 39 años consiguió una medalla en las Olimpiadas, y el de la campeona mundial de atletismo en Beijing, la australiana Morgan Mitchell. También acudió con profesionales de nutrición, genética y cardiología, entre otros.

¿Y qué ocurre exactamente en el cuerpo? La alimentación a base de plantas mejora el flujo de la sangre, disminuye la inflamación por desgaste deportivo y acelera la recuperación; las enfermedades cardíacas caen 55% y también disminuye el riesgo de enfermedades como cáncer y diabetes.

Entre las investigaciones, se incluyó a un grupo de bomberos para demostrar que la alimentación vegetariana mejora de inmediato sus niveles de colesterol y presión arterial. Incluso, se presenta un estudio que sugiere que esta alimentación también mejora la actividad sexual en hombres.

El trabajo, producido por James Cameron (director de Terminator), Arnold Schwarzenegger, Jackie Chan, el piloto Lewis Hamilton, el tenista Novak Djokovic y el basquetbolista Chris Paul, no deja fuera el daño al medio ambiente que provoca la industria de la carne. Así que si eres de los que quiere terminar de convencerse de que eliminar el consumo de carne es lo mejor, no te pierdas este documental

Enfermedad, epidemia, contagio, pandemia. Estas palabras van de menos a más, y con ellas el incremento de nuestra ansiedad. ¿Cómo afrontar esta situación?

FRANCES TRIGOS
PSICÓLOGA Y NEURO COACH EMOCIONAL

 

La enfermedad del Coronavirus es algo nuevo para la población en general, que desata muchas dudas y preguntas sin respuesta aún para los científicos.

Comenzando en China y con un fácil contagio, este virus llegó en cuestión de semanas a muchos otros países incluyendo el nuestro. Ya está aquí y hace poco fue declarada la pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto nos muestra la fragilidad del ser humano.

Disculpa, mi intención no es incrementar tu ritmo cardíaco ni poner en marcha tus pensamientos respecto a qué te puede pasar si te contagias. Pero hagamos conciencia por unos segundos de nuestro cuerpo: ¿qué sientes físicamente cuando escuchas esto en las noticias? ¿Entras en un estado de alerta? ¿Comienzas a pensar en las consecuencias? ¿Notas que tu corazón se acelera? ¿Te angustias?

Lo más normal es que sientas miedo. Esto tiene una explicación, ya que en el cerebro se activan nuestras amígdalas cerebrales en señal de alerta, lo que es bueno porque nos pone en acción. Lo que no sería favorable es dar rienda suelta a esos pensamientos negativos, hasta en ocasiones catastróficos, y pasar de un estado de alerta al pánico.

El pánico se contagia y hace que caigamos en actitudes antisociales. Nuestra actitud juega un papel muy importante, lo mismo que realizar un plan organizado y responsable para poder actuar en situaciones de emergencia. Recuerda, tener miedo es normal y nos ayuda a actuar, pero alimentarlo con nuestros pensamientos negativos nos lleva a un estado de pánico y esto provoca ansiedad.

El miedo a la enfermedad puede ser peor que la enfermedad misma. Vivimos en una época de sobrecarga de información, se nos acumulan las preocupaciones y esto tiene consecuencias negativas en nuestro bienestar físico y mental.

 

¿Qué hacer ante la pandemia?

Lo más recomendable es mantener la situación en perspectiva, esto es, no minimizarla ni engrandecerla, sino considerarla en su tamaño real. Así activas en tu cerebro el área frontal, relacionada con la planeación, motivación, autocontrol y toma de decisiones.

Sigue las medidas de higiene y prevención sugeridas por los centros de salud, como el lavado constante de manos y el distanciamiento social para contribuir a que este virus no se propague de manera desenfrenada, y evitar saturar los servicios de clínicas y hospitales.

  • Mantén la calma.
  • Evita saturarnos de información.
  • Ten una visualización positiva como saber que estás haciendo lo que puedes, que eres socialmente responsable y que esto no va a durar para siempre.

Recuerda, evita alimentar a tu cerebro con pensamientos negativos, estos desatan una ola de cortisol (la hormona del estrés) en tu organismo, y eso baja tu sistema inmunológico, el cual es muy importante en estos momentos.

 

 

¡Emprende acciones positivas!

Es normal estar preocupados ante esta situación. Sin embargo, puedes activar tu área frontal implicada en el estado emocional saludable y positivo de tu cerebro. A continuación, enlisto algunas actividades o recomendaciones que causan un efecto psicológico positivo en el ser humano.

1. Toma las medidas de prevención. Haz un plan con tu familia para que todos estén bien informados sobre qué es lo que les corresponde hacer con respecto a la higiene, distanciamiento, etcétera.

2. Explica a los más pequeños de la casa, de una manera tranquila, lo que está pasando. Diles que estamos en casa no por miedo, sino porque somos responsables y esto es de todos; estamos cooperando con nuestra sociedad.

3. Tener una rutina aun estando en casa es muy saludable. Establece horarios para las actividades que hagas.

4. Quedarse en casa no está mal; es difícil, pero considera que estás salvando vidas y ayudando a que el COVID-19 no se extienda.

5. Aprovecha estos días para el uso de la tecnología en forma positiva. Ahora existe tiempo para hacer un curso en línea de algo que te guste y para que desarrolles una habilidad que por falta de tiempo no habías conseguido. Hay todo tipo de cursos y para todas las edades.

6. Los mejores museos del mundo tienen paseos virtuales, visita algunos.

7. Juegos de mesa, dibujar, fotografiar, armar rompecabezas, cocinar, escribir, leer, ejercitarse, escucha música; todas estas actividades te mantienen en el aquí y el ahora. Además, desarrollan tu creatividad.

8. Medita: el mindfulness es la capacidad de prestar atención al momento presente. Estudios demuestran que reduce el estrés y ayuda a tener una mejor gestión de emociones.

9. Escribe una lista de todo lo que tienes para agradecer; seguro pasas de 20.

10. Canta y baila con un karaoke o aprende a hacerlo en youtube. A los niños les encanta esto y si lo haces con ellos, más.

11. Haz un álbum de fotos, riega tus plantas, toca un instrumento. En youtube también puedes aprender a hacerlo y te vas a divertir.

12. A los niños les gusta oír historias de cuando nacieron, y de todo lo que hacían cuando eran todavía mas pequeños.

13. Niños y adolescentes pueden hacer una conferencia con sus amigos con la aplicación de houseparty, para convivir y jugar juegos juntos.

14. Estamos viviendo en una época que nos da la oportunidad de desarrollar y practicar la empatía. Vivamos un día a la vez.

 

“Tener miedo es normal y nos ayuda a actuar, pero alimentarlo con nuestros pensamientos negativos nos lleva a un estado de pánico y esto provoca ansiedad”.

Seguramente habrás leído o escuchado “libre de gluten”, “enriquecido en hierro”, “sin lactosa”, “con probióticos naturales”, e incluso sin saber qué son los alimentos funcionales has consumido alguno de ellos en más de una ocasión. Poseen grandes beneficios para la salud, sin embargo, ¿debemos consumirlos todos? 

ANA GABY DE LA TORRE
NUTRIÓLOGA – NUTRICIÓN FUNCIONAL Y NUTRIGENÉTICA

 

Un alimento funcional es cualquier producto comestible natural o modificado que, además de su valor nutritivo, tiene componentes extras que ejercen un efecto positivo sobre una o varias funciones del organismo, lo que ayuda a mantener o mejorar la salud.

Existen dos tipos: los alimentos funcionales naturales, que son mis favoritos, y los modificados.

Los alimentos funcionales naturales contienen sustancias benéficas como vitaminas, minerales, ácidos grasos, fitoquímicos, fibra, antioxidantes, prebióticos o probióticos, de manera natural.

Un ejemplo es el jitomate, que contiene cantidades elevadas de licopeno (un fitoquímico que da el color rojo a los vegetales), al cual se le ha comprobado un poder antioxidante que sirve en la prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares y neurológicas, y del cáncer.

Los alimentos funcionales modificados son aquellos a los que les han enriquecido o fortificado sustancias benéficas, o que incluso les han alterado la biodisponibilidad de algún elemento para que su absorción sea más fácil.

Un ejemplo son los yogures fermentados con cultivos probióticos, los cuales sirven para repoblar la microbiota intestinal y mejorar las funciones digestivas.

Los alimentos funcionales modificados también pueden ser a los que les han eliminado o reducido un componente causante de un trastorno o enfermedad.

Por ejemplo, el pan sin gluten, al que le eliminan este componente para que personas con enfermedad celíaca o intolerancia al gluten puedan consumirlo.

 

¿Qué funciones del organismo pueden mejorar los alimentos funcionales?

Las más notables y estudiadas hasta el día de hoy son:

  • Embarazo, lactancia y crecimiento: durante estas etapas las necesidades de algunos nutrientes aumentan, así que alimentos ricos en hierro, calcio, ácidos grasos tales omega 3 u omega 6 y vitaminas como la B9 (ácido fólico) pueden jugar un papel funcional en estas etapas. Un buen ejemplo son los garbanzos, ya que son excelente fuente de fibra, hierro, ácido fólico y calcio.

 

  • El metabolismo y la utilización de nutrientes: hay alimentos que pueden ayudar a controlar el colesterol, los triglicéridos y el nivel de azúcar en la sangre. Por ejemplo, alimentos con alto contenido de omega 3 y fibra, como el aguacate.

 

  • Defensa antioxidante: ciertos alimentos contienen sustancias que pueden ser eficaces contra el estrés oxidativo. Los antioxidantes sirven para la protección contra radicales libres, a los cuales estamos expuestos de manera permanente (la contaminación, el estrés, el cigarro, entre otros). Un ejemplo, son los vegetales que contienen betacarotenos (pigmento vegetal que ayuda a producir vitamina A): naranjas, zanahorias, mangos, brócoli y calabaza, o los jitomates que contienen licopeno.

 

  • Sistema cardiovascular: hay alimentos que ayudan a prevenir el riesgo de enfermedades cardiovasculares por su alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados, omega 3 y omega 6, alimentos con acción antioxidante, fitoesteroles (compuesto de origen vegetal) y algunas vitaminas del grupo B (B6, B9, B12) y fibra. En este grupo destaca el salmón por su excelente contenido de omega 3 y 6, y de vitaminas del B6 y B12.

 

  • Digestión y tránsito intestinal: en este grupo están los alimentos que contienen probióticos (bacterias vivas que benefician la microbiota intestinal) y prebióticos (fibra soluble), y los alimentos ricos en fibra alimentaria, los cuales mejoran la digestión, absorción y el tránsito intestinal. Algunos ejemplos, son los yogures fermentados, la kombucha y algunos vegetales fermentados.

 

  • Funciones psicológicas y conductuales: hay alimentos ricos o enriquecidos en fibra que ejercen un efecto en el apetito y la sensación de saciedad. También alimentos con aminoácidos específicos y con sustancias excitantes del sistema nervioso (cafeína, ginseng) o tranquilizantes (melissa, valeriana) que tienen efecto en el rendimiento cognitivo y el manejo del estrés.

 

No es magia, es estilo de vida

Por sí solo ningún alimento, por muchos beneficios que aporte, puede mágicamente borrar una vida de excesos o de pronto volvernos saludables si seguimos manteniendo malos hábitos de alimentación. Si bien es cierto que podemos obtener numerosos beneficios de los alimentos funcionales, tanto naturales como modificados, es importante combinarlos con un estilo de vida saludable que implique una alimentación balanceada, tomar agua y realizar ejercicio regularmente.

 

Recomendaciones

En el caso particular de los alimentos funcionales modificados, hay que tener especial cuidado a la hora de consumirlos, ya que al ser productos procesados pueden tener en su empaquetado leyendas con publicidad engañosa, haciéndonos creer por moda que necesitamos consumir tal o cual producto, e incluso pueden llegar a contener elementos dañinos para la salud como grasas trans, azúcares añadidos o sodio en exceso. Por eso siempre hay que revisar la lista de ingredientes.

Un ejemplo particular es el famoso “sin gluten”, el cual únicamente las personas con un padecimiento llamado enfermedad celíaca, o con intolerancia al gluten detectada, son quienes deben evitarlo. Las demás personas no necesitan consumir estos productos como si su salud dependiera de ello.

Aprovecha e incluye en tu vida los beneficios de los alimentos funcionales, siempre verificando que realmente sea algo que tú necesitas y sea un producto de buena calidad. Combínalos siempre con buenos hábitos y un estilo de vida saludable, para que puedas ver sus efectos a corto y largo plazo.

 

Entre más naturales mejor

Los alimentos funcionales naturales son una excelente opción para incluir de manera variada en nuestra alimentación y obtener sus beneficios. En cuanto a los modificados, selecciona los que tengan listas de ingredientes más cortas, con componentes naturales y sin sustancias dañinas.

En diciembre de 2019 surgió en Wuhan, China, una enfermedad que inicialmente parecía un cuadro gripal sin mayor trascendencia. Sin embargo, dos meses después debido a la facilidad de transmisión de la infección, Wuhan se tornó una ciudad fantasma, donde sus habitantes permanecen en cuarentena. El virus se ha expandido a todos los continentes de la tierra y ahora se considera una pandemia.

ANGÉLICA BERMÚDEZ OCAMPO 
MEDICINA FUNCIONAL – MEDELLÍN, COLOMBIA

 

Los coronavirus son agentes infecciosos que forman parte de una gran familia de virus que pueden causar enfermedades en animales o humanos. En el ser humano causan infecciones respiratorias que van desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS) y el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS). El coronavirus descubierto más recientemente causa la enfermedad por coronavirus COVID-19. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas mayores y las personas con afecciones médicas preexistentes (como hipertensión, enfermedad cardiovascular o diabetes) parecen desarrollar enfermedades graves con más frecuencia que otras.

El sistema inmunológico es la defensa natural del cuerpo contra las infecciones; es el encargado de protegerte cuando adquieres una infección, ya sea por una bacteria, un virus o un hongo. Por medio de una serie de pasos, combate y destruye organismos infecciosos antes de que causen daño. Gran parte del sistema inmunológico se encuentra en el intestino, y la microbiota juega un papel importante en nuestra defensa, como primera barrera de entrada de agentes infecciosos a través del intestino. Por lo tanto, nuestro sistema inmunológico se puede ver debilitado por medicamentos, sustancias a las que estamos expuestos (tóxicos, pesticidas, tabaco), enfermedades e incluso alimentos, haciéndonos más propensos a adquirir una infección.

Actualmente se está viviendo una preocupación mundial por el virus de reciente aparición “Coronavirus: COVID-19” que, a pesar de llevar poco tiempo desde su primer caso diagnosticado, su diseminación ha sido vertiginosa.

La pregunta más recurrente de mis pacientes por estos días es ¿qué debo hacer para fortalecer mi sistema inmunológico? Y la respuesta es: ¡MUCHAS COSAS! No hay una sola recomendación ni una pastilla que mágicamente fortalezcan las defensas. Es un proceso y requiere constancia. La buena noticia es que hay bastante que puedes hacer y acá te voy a brindar algunos consejos que puedes empezar a implementar hoy mismo para fortalecer al máximo tu sistema inmunológico.

Deja de consumir lácteos y azúcares, ya que son altamente inflamatorios y pueden alterar tu microbiota intestinal.

  • Aumenta el consumo de té verde, es un potente antioxidante.
  • Consigue fermentados (como el kéfir, sauerkraut, kombucha, natto, miso, etc.) ya que estos ayudan a diversificar tu microbiota, fortaleciendo tu sistema inmunológico.
  • Come más vegetales: trata de consumir 9 a 12 tazas al día. Da prioridad a las hojas verdes (espinaca, kale, acelga) y a los crucíferos (brócoli, repollo, coliflor, kale, rúgula, rábano, coles de Bruselas, etc.). Una forma fácil de aumentar su consumo es tomar un batido verde en las mañanas o consumirlos en forma de sopas o vegetales salteados.
  • Puedes reemplazar el arroz blanco por arroz de coliflor o las pastas por noodles de zucchini (calabacita). ¡Pon a volar tu imaginación!
  • Mantente hidratado. ¿Cuánta agua tomar? Divide tu peso en kilos entre 30 y eso te da el número de litros de agua que debes tomar al día.
  • Aumenta el consumo de especias como cúrcuma, jengibre y canela.
  • Duerme entre 7 y 8 horas y haz ejercicios de respiración 3 veces al día, para evitar picos de la hormona cortisol, que puede interferir con el sistema inmunológico.
  • Haz actividad física diaria en la mañana al menos 15 minutos.
  • Lávate las manos con agua y jabón constantemente. ¡Es una de las medidas preventivas más importantes!
  • Tomar algunos suplementos te puede servir para soportar la función de tu sistema inmunológico. Acá te dejo algunos que puedes consumir en tu día a día:
  1. Vitamina D 5.000 U día.
  2. Omega 3: 1g/día. Asegúrate que contenga EPA y DHA.
  3. Cúrcuma 1gr/día. Tiene propiedades antiinflamatorias y antibacterianas.
  4. Suplemento de probióticos: mínimo 50 billones UFC/día.

Sin embargo, es importante saber que no existe una fórmula mágica. Estos consejos forman parte de un grupo de técnicas que pueden fortalecer el sistema inmunológico pero es importante evitar el contacto con personas que se encuentren enfermas.

Recuerda que tu sistema inmunológico es tu aliado, mientras más lo cuides y nutras, él te protegerá de mejor forma y hará más difícil la entrada de cualquier microbio que quiera afectar tu organismo. Espero que estos tips te sean muy provechosos y si tienes alguna duda, ¡consulta a tu médico funcional local!

“Este lunes sí comienzo la dieta, el estudio, el gimnasio”, dices, pero ningún lunes lo cumples. Es el lema de las personas que no asumen la responsabilidad de su vida y de su bienestar. Si no cumples lo que te planteas, este artículo es para ti.

ANDREA SAN GIL
PSICÓLOGA, PSICOTERAÍA GESTALT,
MAGISTER EN PSICODINÁMICA 

 

Veo con frecuencia cómo las personas se hacen promesas que terminan no cumpliendo. Todos en algún momento hemos escuchado a alguien o a nosotros mismos diciendo: “Este lunes sí comienzo la dieta”, “este año sí empiezo ese negocio”, “ya es la última vez que le tolero una infidelidad a mi pareja”, “mañana sí estudio”, y así, un sinfín de promesas que no cumplimos.

La responsabilidad personal está ligada al compromiso que tenemos con nosotros mismos. Y tiene que ver con asumir que como persona individual soy responsable de:

  • Mis acciones

  • Mis proyectos

  • Lo que elijo en mi vida

  • Lo que permito en mis relaciones de pareja, profesionales o familiares

  • De mi cuidado físico y mental

  • Y de muchísimos otros aspectos

Y es que, básicamente, la responsabilidad personal es la manera como somos fieles a nuestras ideas, propósitos, metas y cuidados. Ser responsable nos lleva a crecer, a asumir las consecuencias de nuestras acciones y, por supuesto, a reparar y aprender de nuestros errores.

Muchas veces esperamos demasiado de los demás, del tiempo, de las circunstancias, de un sueldo en el trabajo o de cualquier cantidad de aspectos y realmente, NO necesitas esperar que los demás cambien para cambiar tú. Lo bueno de todo esto es que puedes asumir que existe un sinfín de responsabilidades que están en tu control para mejorar tu vida, y no necesitas un motivo o una razón para asumirlas y hacer lo que quieres.

Piensa en todo lo que deseas, lo que te mereces y lo que crees que haría tu vida mejor. Por ejemplo, dejar ese trabajo que no te gusta o comenzar ese hábito que tanto beneficio te traerá. Empieza a tomar conciencia de tus deseos, pero también asume que solo depende de ti esforzarte para cumplirlos.

Por supuesto que ser responsable es algo que asusta, es uno de los mayores actos de madurez emocional y a veces caemos en echarle la culpa a todo y todos de nuestras desdichas. “Es que no tengo tiempo”, “no tengo pareja”, “no tengo dinero”, son algunos ejemplos. El “no tengo” se vuelve una excusa perfecta de victimización para quedarte en donde estás y, te insisto, no necesitas esperar las circunstancias perfectas para cambiar tu vida.

 

Algo que recomiendo con frecuencia a mis pacientes que se han fallado una y otra vez con creación de hábitos es que se propongan una meta totalmente absurda, tan absurda que no tengan motivos para romperla. Por ejemplo, ante la meta de hacer ejercicio todos los días, que bailen una canción diariamente, pero que se comprometan a hacerlo, así sea a las 11 de la noche antes de dormir. Al darse cuenta que realmente sí pueden y que el día sí alcanza para hacer ejercicios, empiezan a tomar responsabilidad de que así como esa meta pueden comprometerse a muchas otras.

 

Por eso, hoy te quiero dar algunas recomendaciones para ser más responsable:

1. Habla en primera persona. Algo que ayuda mucho a tomar la responsabilidad es el lenguaje. Para nosotros los psicólogos y terapeutas, el lenguaje es una herramienta crucial de trabajo. La escucha activa nos permite observar con detenimiento cada palabra que emiten nuestros pacientes en consulta. Es necesario que asumas que ser más responsable también requiere que tomes conciencia de cómo hablas en plural: “es que a nosotros no nos gusta”, “nosotros no queremos o sí queremos tal cosa”, “la gente se molesta cuando pasa esto”, “es que uno no es perfecto”. Empieza a hablar en primera persona desde el “Yo” o el “a mí”. “A mí no me gusta”, “yo no quiero”, “yo me molesto cuando…”. Practícalo, es difícil pero no imposible.

2. Trázate objetivos que te motiven. Es necesario ser responsable con las metas y propósitos que nos ponemos; de cierta manera nos autorrespetamos cuando lo hacemos. Piensa en lo que quieres lograr con tu vida y recuerda que cumplir tus objetivos es tu responsabilidad.

3. Evalúa qué está en tu control y qué no. Muchas personas tienen problemas para asumir lo que les corresponde y para soltar lo que no. Por ejemplo, “sentir es involuntario, no puedo controlar cuando siento ira, pero sí puedo controlar mis conductas cuando estoy molesto”.

4. Propónte rutinas. Piensa en lo que necesitas y quieres hacer con tu vida y no esperes a “tener tiempo”: hazlo tú, responsabilízate de tus tareas y no esperes que te sobre tiempo para hacer ejercicio o estudiar, por ejemplo.