La importancia de la rehabilitación con terapia física

 

Probablemente te resulte familiar conocer sobre la aplicación de terapia física a los futbolistas que sufren una lesión o a las personas que se recuperan de una fractura o enfermedad. Pero lo que no sabías es que la fisioterapia no solo es necesaria en casos de gravedad evidente, sino que puede ayudar a elevar la calidad de vida al tratar malestares que son comunes, como el dolor recurrente en la espalda o el cuello.

JONATHAN GUTIÉRREZ GARCÍA
TERAPEUTA FÍSICO

 

La fisioterapia, también conocida como rehabilitación, es una especialidad relativamente nueva, cuyo principal enfoque es recuperar u optimizar las habilidades y destrezas perdidas después de un accidente traumático o una enfermedad. Al ser una especialidad de reciente reconocimiento, los beneficios no son muy conocidos, pero definitivamente producen un gran cambio en nuestra vida.

Es importante una correcta exploración y evaluación para identificar los problemas del paciente y los recursos disponibles, llegar a un correcto diagnóstico y determinar la intervención apropiada.

En el tratamiento o intervención se utilizan distintos métodos y técnicas para inducir cambios en la patología y el pronóstico. Con una nueva exploración, el terapeuta determina los cambios en el estado del paciente, y así modifica el tratamiento para la obtención de resultados positivos.

Sus beneficios

A lo largo de nuestra vida todos deberíamos acudir a terapia física por lo menos una vez al mes, debido a sus múltiples beneficios. Puede prevenir y, en algunos casos, eliminar completamente malestares que son muy comunes en nuestro día a día, como el frecuente dolor de espalda por una jornada laboral amplia, o el dolor en el cuello por una mala posición al dormir.

En el ámbito deportivo también es muy útil para atender esguinces, luxaciones, fracturas o torceduras, que son comunes. Además, la terapia física es una gran herramienta para recuperarse de un accidente cerebrovascular o una enfermedad que ataque al sistema musculoesquelético o al sistema nervioso.

Principales resultados obtenidos con la fisioterapia

  • Mayor movilidad articular
  • Un aumento en la flexibilidad
  • Aumento en la fuerza
  • Mayor equilibrio y destreza
  • Disminución del dolor
  • Disminución de la inflamación

Tipos de fisioterapia

La terapia física consiste en aplicar terapéuticamente agua, calor, electricidad, luz, sonido y agentes mecánicos, en conjunto con terapia manual, movimientos y ejercicios, para mejorar una condición patológica del sistema neuro osteomuscular —afectación del sistema nervioso, sistema muscular y sistema óseo —.

La fisioterapia puede ser neurológica, pediátrica, deportiva, geriátrica y traumatológica, entre otros tipos.

  • Lesiones tratadas con más frecuencia mediante la terapia física
  • Lesiones musculares por sobrecarga.
  • Problemas en la columna vertebral.
  • Lesiones en articulaciones.
  • Lesiones sobre tejido nervioso (compresión sobre los nervios).
  • Lesiones tendinosas (rupturas o inflamación de tendones).
  • Lesiones ligamentosas (una distención o ruptura del ligamento).
  • Lumbalgia y cervicalgia (dolor en la zona lumbar —espalda baja —, y cuello).

 

Varias técnicas

La masoterapia, que implica realizar presión sobre los tejidos blandos —músculos, fascia, tendones, vasos sanguíneos, grasa—, produce respuestas fisiológicas circulatorias como el aumento de la circulación sanguínea, facilita el retorno venoso —flujo sanguíneo — y aumenta los niveles de oxígeno. También permite la relajación muscular y una disminución o eliminación de adherencias —cicatrices—.

 

El vendaje neuromuscular o kinesiotaping ayuda a disminuir la tensión de la musculatura, reducir el dolor, estabilizar las articulaciones, bajar la inflamación produciendo un efecto de drenaje linfático —ayuda a movilizar los líquidos, para favorecer a la eliminación de sustancias de desecho— y mejorar la circulación sanguínea.

 

La cinesiterapia es el tratamiento que se realiza mediante el movimiento, y puede ser pasiva o activa. La pasiva es cuando el paciente no participa al realizar el movimiento; se utiliza para estimular los tejidos afectados y así anticipar la realización voluntaria, y ayuda a aumentar la amplitud del movimiento. Mientras que la activa es la que el paciente hace por sí solo, y se divide en varias partes.

 

Acude siempre con profesionales de la salud para obtener el diagnóstico correcto y recibir el tratamiento adecuado para ti.